One battle after another (2025) USA; Paul Thomas Anderson
Acabé y empecé el año con dos películas americanas muy recientes y reconocidas, curiosamente sendos pastiches, que mezclan y surfean por géneros, que empiezan varias veces, que se cierran en falso, y que terminan en sitios muy distintos a los que empezaron. He apreciado esa misma sensación en varias películas recientes. ¿Será una tendencia, una escuela, un signo de los tiempos?
Creo que la de PTA está filmada con más talento, más inspiración, que empieza como cierto cine político setentero y se decanta por un tono irónico, desencantado, un viaje a ninguna parte. En su larguísimo metraje, nada decae, todo interesa, incluso me apasiona, prefiero este viaje lisérgico y alucinado a otros trabajos más "serios" y probablemente más respetables de este autor, que suelo encontrar verborreico y pesado, irregular.
La de Ryan Coogler, director reivindicativo de la "causa negra", pero a la que disfraza de otros géneros, habitualmente de aventura, deporte, y en este caso, de terror. Creo que la película tiene una lectura metafórica, de blancos vampirizando la música tradicional negra, pero me interesa menos eso como las digresiones, que han molestado a algunos críticos, salidas de tono. Visualmente impactante, con una fotografía maravillosa (vale esto también para la anteriormente comentada).
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