Wim Wenders
De carrera errante, picoteando entre el documental y las películas de episodios, pocas incursiones tiene en la ficción Wim Wenders en este siglo. Multiproducción de un montón de países, Todo saldrá bien es una desmayada historia de culpa que se arrastra durante años, una tragedia que deja una huella aunque nadie lo reconozca. Wneders intenta la sutileza y la distancia hasta quedar un relato apenas existente.
Pero volvió por la puerta grande con la producción japonesa Perfect days, relato minimalista sobre un hombre encargado de la limpieza de los (impresionantes) baños públicos de Tokyo. EL film bien podría ser también un encargo del ayuntamiento de la ciudad, pero los misterios que rodean a su protagonista, del que solo nos dan leves detalles, aquí si funciona, y lo poco que sabemos y muchos que ignoramos, más la narración, centrada en la rutina, funciona.