Cineasta con un estilo muy reconocible, que se alimenta constantemente de metáforas, relator de viajes, una cosa tan griega desde el principio de la narración, del periplo, capaz de mezcla en un mismo plano (sobre todo en Los cazadores) diferentes tiempos y acciones, sin cortes, de forma magistral e hipnótica. Cineasta que vive entre la niebla, la nieve o la lluvia, poco mediterráneo, uno que no haya estado ninguna en Grecia creerá que es un país nórdico.
Reconstrucción es su primera película, donde ya experimenta con los flashbacks sin costura o cesura entre tiempos, que se agiganta y se aquilata en la trilogía formada por Días del 36, El viaje de los comediantes y Los cazadores, repaso de la historia de Grecia desde el 36 hasta los años 60. Retoma parte de estos temas pero los mezcla con vivencias personales y con la construcción de personajes con Viaje a Citera, de momento mi favorita con bastante diferencias, continuada en temas por El apicultor, con Mastroianni, donde ya se aleja del aspecto historicista, para centrarse en el viaje personal de un anciano que encuentra un amor violento e inesperado. Entre medias su producción más floja, Alejandro Magno, sobre un bandido del XIX que toma el nombre del gran conquistador.