Peter Glenville
8 películas rodó para el cine el director teatral Peter Glenville. Quizá la más conocida sea la adaptación de la obra de Jean Anouilh sobre el canciller y arzobispo de Canterbury Thomas Becket (Richard Burton) y su relación con Enrique II (Peter O'toole, divirtiéndose de lo lindo con este rey rijoso y antojadizo). Glenville la firmó después de haberla llevado a las tablas con gran éxito. Un Richard Burton hierático y pensativo, como le canciller al que le achacan de indolencia (permite que el Rey le quite a su prometida sin rechistar) pero que parece encontrar algo por lo que luchar al defender la integridad de la Iglesia ante las injerencias del Rey. Creo que a la película le falta, curiosamente, teatralidad y le sobra espacio y espectáculo.
Y Glenville se despide del cine adaptando a Graham Greene, una de sus historias en países exóticos, en este caso, el Haití del psicópata Duvalier y sus siniestros ton-ton macoute. Allí deambulan unos occidentales perdidos, entre ellos, de nuevo, Richard Burton, que tiene un tórrido romance con la mujer del embajador (Elizabeth Taylor) Las películas Burton-Taylor son un género en sí mismo (de hecho, el papel de la mujer casi no existe en la novela original), que se explota convenientemente. Me gusta ese ambiente de personajes perdidos en una tragedia tenebrosa, una languidez existencial. Hay algún recado a la política exterior estadounidense de paso.
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