viernes, 24 de julio de 2026

Un amor / Tres adioses

(2023 / España); Tre ciotole (2025 / Italia)
Isabel Coixet

Los dos últimos largos de la cineasta Isabel Coixet son una adaptación de Sara Mesa, sobre una mujer que se va a vivir al campo para olvidar un trabajo que le resulta doloroso, y acaba teniendo una tórrida relación con un lugareño local. Comparando lo que pasa en la película con lo que sale en la novela, que ha leído mi mujer, son curiosas las diferencias, lo que resalta y lo que omite cada una. No me gusta el retrato grueso y facilón que se hace de los personajes secundarios y tampoco entiendo del todo a la protagonista, aunque es probable que esto sea lo que se pretenda, y que la película vaya de los caminos insondables del deseo. Sin quedarme la impresión de ser una mala película, ni mucho menos, hay bastantes cosas que no me van, agravado por los detalles cursis habituales de esta directora.

Rodada en Italia y en italiano, me resulta mucho mejor Tres adioses, donde hay más emoción, más tranquilidad en la descripción de personajes y de ambientes, y es probablemente lo mejor en mucho tiempo de la directora, su película más equilibrada, más sujeta sin ser reprimida. Todo me interesa en este retrato de una mujer que es abandonada por su pareja y de qué inesperada manera intenta reconstruirse. Hay riesgo en la descripción de lo que le pasa a esta mujer (como en la anterior), pero esta vez se sigue y se entiende lo que pasa por su cabeza.

Nouvelle vague / School rock

(2025 Francia / 2003 USA)
Richard Linklater

Un tipo siempre, al menos, simpático Richard Linklater, con películas que siempre pretenden alcanzar algo, o proponer alguna cosa, alejado de la rutina. En 2025 desbarró con un inesperado recuerdo a la generación de la nouvelle vague en torno al rodaje de A bout de souffle, lo que pretendió Godard, cómo era el rodaje, y sus actores. Salen también de pasada, con convenientes rótulos para facilitar su identificación, muchos si no todos los miembros de aquella generación, con sus ídolos y referencias. Me gusta bastante la recreación porque no es ñoña ni pesada, aunque tampoco es que añada mucho a lo que cualquier cinéfilo conozca. Tampoco se echa atrás para retratar a Godard como el pijo insoportable y pedante que probablemente fuera, es decir, sin idealizaciones, y sin por ello, restarle su importancia y su visión. 

Más de 20 años antes, se puso al servicio de Jack Black para servirle una variante del esquema de profesor que hace interesarse a sus alumnos pijos, esta vez en el mundo del heavy. La música siempre ha sido de interés de Linklater, y hay excelente música en esta película, que creo que en manos de cualquier otro hubiera sido un ejercicio insoportable del cómico, pero se ve muy bien y resulta muy agradable.