Steven Spielberg
En la dedicatoria final del apabullante espectáculo (una película que lamento profundamente no haber visto en pantalla grande, la verdad en su momento no sabía que necesitaba ver otra versión de este clásico), Spielberg cuela un "For Dad". Parece que atraviesa el genio un momento, ya quizá de verse en el borde de la vejez, de mirar atrás y ajustar cuentas con su pasado y sobre todo con sus orígenes, sus padres, aunque ese tema haya permeado buena parte de su filmografía. En mi imaginacion, hace esta película como regalo a su padre, devoto del film original. West Side Story es puro cine, una maravilla de cabo a rabo, en el que si bien es verdad no me entusiasma sus actores principales (como era soso el Tony original, por otra parte, y sin Natalie Wood), pero el resto está muy bien (Bernardo, Anita, Riff, los pandilleros), un suntuoso show de colores, luces y música.
Y me ha emocionado igualmente The Fabelman, esa confesión probablemente inventada, pero que es una carta de amor a su madre, sobre todo, un personaje inolvidable, muy humano, imperfecto, maravilloso. Y está el cine como catarsis, como exorcismo ante el miedo de la vida, como arma. Se le puede achacar de auto indulgencia, o auto compasivo, pero es que tiene una manera de filmar como nadie en el cine actual. Bravo por este viejo y sabio Spielberg.
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