(1928) USA
Edward Sedgwick; Buster Keaton
19-6-2011
Comedia de Buster Keaton de ambiente urbano y coetáneo, construida, como muchas de sus películas, sobre la fuerza de los gags imprevistos, desmesurados y sorprendentes, y las expresiones irrepetibles de su cara de póker, más que en el entramado de una película global. Su calidad y su fuerza explosiva es variada, pero tiene momentos gloriosos. Su calidad le debe poco al talento de su director nominal e impuesto, Edward Sedgwick, que al parecer se tuvo que retirar ante la improvisación y el vendaval de un Buster Keaton en plena forma.
Diario rápido de las películas que desordenada y caóticamente puedo ver. El principal destinatario del blog soy yo mismo y mi memoria. Lo de ver películas por parejas no tiene explicación ni justificación, pero me he aficionado a hacerlo así recientemente
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martes, 21 de junio de 2011
viernes, 26 de junio de 2009
El rey de los cowboys
25-6-2009 USA
Go west (1925)
Buster Keaton
Esta película, escrita y dirigida por Buster Keaton, sigue los esquemas más o menos de sus películas: héroe apocado, lucha por integrarse en un ambiente extraño, y sale adelante sobre todo por su determinación. El nihilismo habitual de su cine está aquí acentuado por el hecho de que se enamora de una vaca, y no de una chica. Hay trenes, por supuesto, como siempre, y se aprovechan las características del entorno, en este caso un rancho de ganado del oeste. No es de sus mejores películas, pero tiene momentos de delirante abstracción, como un pueblo tomado por las vacas, con Keaton disfrazado de diablo rojo, intentando guiarlas a los establos.
Go west (1925)
Buster Keaton
Esta película, escrita y dirigida por Buster Keaton, sigue los esquemas más o menos de sus películas: héroe apocado, lucha por integrarse en un ambiente extraño, y sale adelante sobre todo por su determinación. El nihilismo habitual de su cine está aquí acentuado por el hecho de que se enamora de una vaca, y no de una chica. Hay trenes, por supuesto, como siempre, y se aprovechan las características del entorno, en este caso un rancho de ganado del oeste. No es de sus mejores películas, pero tiene momentos de delirante abstracción, como un pueblo tomado por las vacas, con Keaton disfrazado de diablo rojo, intentando guiarlas a los establos.
martes, 9 de junio de 2009
El colegial
College (1927)
James W. Horne; Buster Keaton
Hay rostros que son el cine, que encarnan la historia de este arte milagroso. Son presencias que se han superpuesto a su valor, a sus dotes artísticas, su contenido, o lo que sea. Ya son otra cosa, son ídolos, son mitos. El inexplicable, atónito e impertérrito rostro de Buster Keaton es una de ellos. Buscador infatigable del gag puro, de la rima visual, de la situación hiperbólica, anti-héroe torpe, director que desprecia la historia que narra por buscar el juego con el espectador, con lo que espera y lo que no, que no se detiene en los mensajes, que ignora la moraleja, la trascendencia, que sacrifica todo por el momento cómico, y que se basa aplastantemente en su rostro, en su figura, con esa imagen que se repite en muchas de sus películas del pacato que se baja del tren al revés, que se queda mirando al campo en vez de la estación cuando el tren se marcha. Es el actor que empieza a corres y se para, que se sienta como nadie se ha vuelto a sentar. Es un Dios mudo y tímido, que suele salir a flote en el último momento por el pinchazo de la necesidad.
James W. Horne; Buster Keaton
Hay rostros que son el cine, que encarnan la historia de este arte milagroso. Son presencias que se han superpuesto a su valor, a sus dotes artísticas, su contenido, o lo que sea. Ya son otra cosa, son ídolos, son mitos. El inexplicable, atónito e impertérrito rostro de Buster Keaton es una de ellos. Buscador infatigable del gag puro, de la rima visual, de la situación hiperbólica, anti-héroe torpe, director que desprecia la historia que narra por buscar el juego con el espectador, con lo que espera y lo que no, que no se detiene en los mensajes, que ignora la moraleja, la trascendencia, que sacrifica todo por el momento cómico, y que se basa aplastantemente en su rostro, en su figura, con esa imagen que se repite en muchas de sus películas del pacato que se baja del tren al revés, que se queda mirando al campo en vez de la estación cuando el tren se marcha. Es el actor que empieza a corres y se para, que se sienta como nadie se ha vuelto a sentar. Es un Dios mudo y tímido, que suele salir a flote en el último momento por el pinchazo de la necesidad.
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