lunes, 9 de octubre de 2017

Mientras haya luz

(1987) España
Felipe Vega

Mientras que el cine y los modelos americanos han sido el espejo en el que se han mirado y lo que más han querido imitar centenares de producciones y cineastas españoles, la carrera de Felipe Vega ha mostrado sin embargo una clara influencia de cineastas europeos, que ha dado lugar a muy buenas películas. Mientras haya luz es una precaria producción, su primera película, que fue distinguida en San Sebastián, que plantea una especie de intriga policíaca deconstruida, despojada de sus elementos narrativos, inspirada quién sabe si en en Antonioni (me faltan conocimientos para trazar ascendencias directas). Es muy rara y está logrado a medias, a pesar de una originalidad y radicalidad indiscutibles.

El indulto

(1961) España
José Luis Sáenz de Heredia

Junto a títulos alimenticios rodados con desgana, la carrera de Sáenz de Heredia está salpicada de momentos de gran talento y temas que inspiran al hombre de cine que lleva dentro. El indulto tiene bastantes muestras de ello y es una de sus mejores y menos conocidas pelíuclas y uno de sus pocos fracasos comerciales. Se trata de un drama rural inspirado en un relato de Emilia Pardo Bazán, con un reparto encabezado por el mexicano Pedro Armendáriz y una Concha Velasco irreconocible. Un título a recuperar.

martes, 3 de octubre de 2017

La muchacha de Moscú

Sancta Maria (1942) Italia
Edgar Neville

Aventura italiana de Edgar Neville, cuyo argumento no puede ser menos alentador: una chica soviética, atea, que encuentra el amor y a Jesús en las costas italianas de mano de un Don Juan local, cuyo padre murió a manos de los bolcheviques. Por supuesto, hay un cura por medio. Para los escudriñadores del cine de Neville exclusivamente.

El señor Esteve

(1950) España
Edgar Neville

Después del éxito de sus películas costumbristas de ambiente madrileño, Edgar Neville intenta lo propio con Barcelona, adaptando una obra de Santiago Rusiñol, sobre varias generaciones de comerciantes barceloneses. Humor tierno, la presencia de Alberto Romea, pero tuvo poco éxito; quizá sea que el ambiente le resultara ajeno, pero queda lejos de la gracia y la inspiración de sus películas anteriores.

El clan

(2015) Argentina
Pablo Trapero

Película que recrea un episodio de la crónica negra de Argentina, un caso espeluznante de un antiguo torturador de la dictadura reconvertido en apacible comerciante, que tiene el vicio de orquestar secuestros de niños ricos que acaban invariablemente en homicidio. Parte de su familia colabora con frialdad pasmosa y la otra hace como que no se entera. Como buena producción argentina, los actores son colosales, y el asunto está llevado con distancia, aplicando una frialdad que me hace ver las cosas como con cierta desidia. Me gustaría sentir más lo que está pasando en la pantalla, pero no me llega. Puede ser cosa  mía.

Tesis sobre un homicidio

(2013) Argentina
Hernán A. Golfrid

Ricardo Darín interpreta a un profesor de derecho penal que está convencido que un brillante e indolente alumno, con el que mantiene afiladas conversaciones sobre el castigo y el derecho, está ejecutando una serie de crímenes a su alrededor con el fin de proponerle un macabro juego. La gracia está es que puede que sea cierto o puede que sea exceso de vista de este profesor, que ha visto muchas películas. No voy a decir lo que pasa, sólo que la película me ha parecido desinflada en muchos momentos, sobre todo en la parte final.

Focus

(2015) USA
Glenn Ficarra, John Requa

Thriller con comedia romántica ambientada en el siempre jugoso mundo de los timos; de producción lujosa y brillante, se ve con placidez pese a las evidentes momentos que hemos visto mil veces. No abusa de los giros insospechados, como otras películas de este calibre, lo que es de agradecer, ni de las orquestaciones de timos inverosímiles. El aspecto romántico funciona bastante mal y me interesa bastante poco. Pasable.

Sonámbulos

(1978) España
Manuel Gutiérrez Aragón

En su tercera película como realizador, Gutiérrez Aragón entra ya en los que serán claves de su cine: ese mundo entre lo real y lo irreal, cerca del sueño, del símbolo y de la metáfora. Poco margen para la interpretación, un lenguaje austero, básico. Cuento de hadas metido entre las costuras de un ambiente real. Tan real como el proceso de Burgos, la represión y los grises, que hacen de fondo a esta historia con una guapísima Ana Belén a medio camino entre la rebeldía, el heroísmo y la locura. Confieso que el cine el director cántabro, muy personal, radical, se me hace cuesta arriba en sus propuestas más drásticas, como ésta.